Fundamentación


La educación sexual debe ser entendida como educación de los sexos, en el marco de una educación en valores, y planteándose no sólo para prevenir embarazos no deseados o infecciones de transmisión sexual, si no como formación para aprender a entender y respetar al otro sexo. Habitualmente, la realidad con la que nos encontramos es que la educación sexual de los y las jóvenes sigue siendo, en la mayoría de los casos, una asignatura pendiente.

Esta situación se recrudece si tenemos en cuenta que los modelos de sexualidad con los que conviven, son los que se les plantean desde los medios de comunicación, cuyas intenciones son, en la mayoría de los casos, cualquier cosa menos pedagógicos. Así mismo, la irrupción de las redes sociales (Tuenti, Facebook…) en la vida diaria del alumnado hace que necesitemos que temas como la intimidad, la percepción de riesgo o la comunicación se hagan imprescindibles.

Por todo ello nos parece buena idea plantear una intervención docente sobre educación sexual, que si bien no tienen como fin suplir esa carencia (eso requeriría una cierta continuidad), si que servirán para suscitar el debate, fomentar el diálogo, resolver algunas dudas y aclarar algunos conceptos.

La educación sexual debe ser entendida como educación de los sexos, en el marco de una educación en valores, y planteándose no sólo para prevenir embarazos no deseados o infecciones de transmisión sexual, si no como formación para aprender a entender y respetar al otro sexo. Habitualmente, la realidad con la que nos encontramos es que la educación sexual de los y las jóvenes sigue siendo, en la mayoría de los casos, una asignatura pendiente.

Esta situación se recrudece si tenemos en cuenta que los modelos de sexualidad con los que conviven, son los que se les plantean desde los medios de comunicación, cuyas intenciones son, en la mayoría de los casos, cualquier cosa menos pedagógicos. Así mismo, la irrupción de las redes sociales (Tuenti, Facebook…) en la vida diaria del alumnado hace que necesitemos que temas como la intimidad, la percepción de riesgo o la comunicación se hagan imprescindibles.

Por todo ello nos parece buena idea plantear una intervención docente sobre educación sexual, que si bien no tienen como fin suplir esa carencia (eso requeriría una cierta continuidad), si que servirán para suscitar el debate, fomentar el diálogo, resolver algunas dudas y aclarar algunos conceptos.